Claves
- En las operaciones del mercado inmobiliario rural, la atención técnica y comercial suele centrarse en la calidad del suelo, la cotización por hectárea o la relación de valor respecto a los commodities.
- A diferencia de la creencia extendida de que esta normativa alcanza de forma exclusiva a grandes fondos de inversión internacionales o a extensiones de miles de hectáreas, el marco regulatorio no distingue por escala.
- Una operación sobre una fracción de 30 hectáreas destinada a un proyecto intensivo exige el mismo rigor procedimental que un establecimiento de escala mayor.
En las operaciones del mercado inmobiliario rural, la atención técnica y comercial suele centrarse en la calidad del suelo, la cotización por hectárea o la relación de valor respecto a los commodities. Sin embargo, existe un requerimiento legal previo que suele transformarse en un cuello de botella crítico durante la etapa de escrituración: la obtención del Certificado de Habilitación Previa emitido por el Registro Nacional de Tierras Rurales (RNTR), en el marco de la Ley Nacional N° 26.737.
A diferencia de la creencia extendida de que esta normativa alcanza de forma exclusiva a grandes fondos de inversión internacionales o a extensiones de miles de hectáreas, el marco regulatorio no distingue por escala. Una operación sobre una fracción de 30 hectáreas destinada a un proyecto intensivo exige el mismo rigor procedimental que un establecimiento de escala mayor.
El ordenamiento normativo establece que la titularidad de tierras rurales en manos de personas humanas o jurídicas extranjeras no puede superar el límite del 15%. No obstante, en la provincia de Santa Fe, la aplicación de este tope no se evalúa de manera global en el territorio provincial, sino que se computa de forma estricta departamento por departamento. A escala provincial, Santa Fe registra una superficie rural total de 12.832.374,83 hectáreas, de las cuales 219.804,32 hectáreas poseen titularidad extranjera.
Este volumen representa un 1,71% del total provincial, manteniéndose holgadamente por debajo de la media nacional (4,97%). Sin embargo, la medición individual por departamento refleja realidades territoriales muy dispares: Elaboración propia Sañudo Campos Consultora e Inmobiliaria Rural en base a Registros oficiales del Registro Nacional de Tierras Rurales (RNTR) - Ley N° 26.737. El riesgo operativo surge cuando las partes asumen que la operación es viable basándose en el bajo promedio general de la provincia.
Como el límite se aplica estrictamente por departamento, si la solicitud se tramita en una jurisdicción que ya completó o excedió su cupo (como ocurre en Garay), el Registro Nacional deniega la habilitación. Avanzar sin este certificado genera la nulidad absoluta e insanable de pleno derecho del acto jurídico, viciando los instrumentos firmados y comprometiendo la validez de boletos, señas y acuerdos comerciales.
Frente a este marco regulatorio, la intermediación en el sector rural exige un enfoque que priorice la seguridad jurídica como pilar central de cada transacción. La gestión moderna supera la mera evaluación agronómica o comercial para incorporar una auditoría preventiva de factibilidad desde la etapa inicial de la negociación.
Garantizar la eficacia de las operaciones requiere la acción coordinada entre contadores, escribanos, agrónomos y profesionales del corretaje inmobiliario matriculados, asegurando que los aspectos Dominiales y normativos estén resueltos antes de formalizar compromisos vinculantes. Fuente de datos estadísticos: Registros oficiales del Registro Nacional de Tierras Rurales (RNTR) - Ley N° 26.737. Elaborado por Sañudo Campos Consultora e Inmobiliaria Rural (Mat. CCI 559). PDF

