Claves
- Los presidentes de China y Estados Unidos abordaron en la Casa Blanca la seguridad tecnológica, el comercio, Taiwán e Irán.
- Ambos destacaron la necesidad de sostener canales de diálogo.
- Xi afirmó que China y Estados Unidos son actores centrales en el desarrollo de sistemas avanzados y consideró que existe margen para establecer mecanismos de cooperación.
Los presidentes de China y Estados Unidos abordaron en la Casa Blanca la seguridad tecnológica, el comercio, Taiwán e Irán. Ambos destacaron la necesidad de sostener canales de diálogo. Donald Trump recibió este jueves a Xi Jinping en la Casa Blanca para una cumbre centrada en comercio, inteligencia artificial, Taiwán e Irán, en un intento por estabilizar una relación marcada por la competencia económica y tecnológica.
Durante sus declaraciones, el presidente chino sostuvo que ambas potencias tienen una responsabilidad especial en el desarrollo de la inteligencia artificial y planteó la necesidad de garantizar que esa tecnología permanezca “bajo control humano”. Xi afirmó que China y Estados Unidos son actores centrales en el desarrollo de sistemas avanzados y consideró que existe margen para establecer mecanismos de cooperación.
“Debemos asegurarnos de que siempre esté bajo control humano y sirva al pueblo”, sostuvo el mandatario chino, en medio del creciente debate internacional sobre seguridad y gobernanza de la inteligencia artificial. La cuestión ocupó un lugar relevante en la agenda bilateral, después de que distintos funcionarios y especialistas plantearan la posibilidad de crear mecanismos de comunicación entre ambos países frente a eventuales incidentes vinculados con sistemas avanzados.
Trump también se refirió al tema y volvió a utilizar el concepto de “superinteligencia” para describir el potencial desarrollo futuro de la tecnología. El mandatario estadounidense sostuvo que las decisiones que adopten Washington y Beijing pueden tener impacto en la estabilidad internacional durante las próximas décadas.
Estados Unidos y China mantienen una fuerte competencia en este sector, especialmente por los semiconductores avanzados, los centros de datos y las restricciones estadounidenses a determinadas exportaciones tecnológicas hacia empresas chinas. Trump aseguró además que durante la reunión se lograron avances sobre distintos puntos de la relación bilateral y destacó los mecanismos creados para gestionar asuntos comerciales y de inversión.
Ambos gobiernos ya habían acordado este año establecer una Junta de Comercio y otra de Inversión para administrar aspectos específicos de la relación económica. Las conversaciones incluyeron las compras chinas de productos estadounidenses, las exportaciones agrícolas y el acceso a minerales y tierras raras, insumos considerados estratégicos para distintas industrias. Otro de los asuntos centrales fue Taiwán, uno de los principales focos de tensión entre Washington y Beijing.
China considera a la isla parte de su territorio y cuestiona el suministro de armamento estadounidense. Estados Unidos mantiene vínculos no oficiales con Taipéi y continúa participando en su esquema de asistencia defensiva. Xi buscó durante la visita reforzar su posición sobre ese punto, mientras ambas partes intentaron evitar que las diferencias derivaran en una nueva escalada. La situación de Irán también formó parte de las conversaciones.
Trump pretende que Beijing utilice su relación económica y diplomática con Teherán para contribuir a reducir las tensiones. China mantiene importantes vínculos comerciales y energéticos con el gobierno iraní y ha rechazado distintas medidas de presión impulsadas desde Washington. Xi sostuvo que la cooperación entre China y Estados Unidos puede contribuir a resolver problemas internacionales y remarcó que ambas partes deben evitar una dinámica de confrontación.


